La imagen de Lucas frente a su profesora de lenguaje es un déjà vú. Ella sentada y erguida, diciéndole a él los pormenores de su bajo rendimiento y la poca atención en clase, reflejadas en bajas notas y la posible repetición del año lectivo. Ella lo aconseja y le propone la solución: “Lucas, ¡debes leer! ¡Lee todo lo que puedas¡” Así, Lucas de regreso a su casa en un barrio popular, inicia su labor, lee todo: señales, grafitis, panfletos y los llamados a la salvación por Jesucristo, señor. Camina leyéndolo todo. Con esta escena inicia el cortometraje de Faustón da Silva, Mi amigo Nietzsche (2012), que por esas cosas que suceden en las redes sociales se coló en uno de esos grupos de Whatsapp, como un mensaje más. Pero algo tenía esta historia, algo que merecía contarlo. Continúa leyendo La basura de la educación